Predicas para Jovenes

lunes, 17 de mayo de 2010

MEDITACION - Dios guardará nuestra mente

Dios guardará nuestra mente

Iba corriendo, con desespero, sin mirar a ningún lado, ajeno al rumor del río Cali que corría sobre un costado de la avenida. El hombre estaba ajeno a la realidad del momento. Lo movía una fuerza interna, que él no controlaba. Era como si estuviera impulsado.

Lo vieron desde el segundo piso de una clínica cercana y la dependiente de una cafetería. No prestaron atención. “Tal vez desea llegar temprano a una cita”, pensaron.

Era mediodía. Los autos iban de un lugar a otro. Cada quien ocupado en llegar temprano a casa para el almuerzo.

El hombre seguía su carrera. Iba en contravìa. No le preocupaba la bocina de un auto que por poco le atropella, ni la voz de la mujer que vendía dulces en la cerca y que le gritó: “Tenga cuidado”.

Se arrojó a un microbús. El impacto fue brutal. Rompió el parabrisas. Él cayó sobre el pavimento. Nadie entendió por qué.

Cuando bajaba por aquella arteria vehicular, vi. la escena. Pocos minutos antes había ocurrido. Una mujer, de rodillas y mientras abrazaba el cuerpo, no podía comprender qué había ocurrido. Sólo decía que él era presa de la desesperación. Nunca pensaron que fuera a tomar una decisión así, en medio de una crisis nerviosa.

Un estado mental

El diario matutino reportó, horas después, que se trabaja de un trabajador de la construcción con un desequilibrio mental. Nadie prestó atención a sus altibajos en el estado de ánimo, que otrora estaba arriba y ora abajo.

Muchas veces dijo que estaba angustiado e incluso, que había contemplado la posibilidad de quitarse la visa. Pero pensaron que era teatro o quizás, una manifestación extrema. Pero lo hizo. Sin duda le tomó tiempo decidirse, hasta que llegó el momento.

A quienes me escriben a diario sobre dificultades fruto de altibajos en su sistema nervioso, les recuerdo el pasaje bíblico que dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

En momentos de angustia, el mejor camino es ir a Dios en oración. Él trae paz a nuestro corazón y con su ayuda, y nada más que con su ayuda, nos permite recobrar la tranquilidad. ¿Estás dispuesto a intentarlo?



Autor: Pastor Fernando Alexis Jiménez
Ministerio: Heraldos de la Palabra

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